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5 DE JUNIO: DÍA MUNDIAL DEL MEDIO AMBIENTE

Por Ainhoa Marcos Álvarez

 

Medio ambiente o medioambiente (recomendación esta última de la RAE en su Diccionario Panhispánico de Dudas) es el conjunto de componentes físicos, químicos y biológicos externos con los que interactúan los seres vivos1. Esto incluye a los seres humanos, evidentemente. Y vaya que si nos incluye: en 2014, en Berlín, fue bautizada una nueva era geológica, el Antropoceno, pues desde 1800, el ser humano se ha convertido en el principal agente geológico y principal agente transformador de la geología. Así, el 90% de la biomasa, de todos los seres vivos, es originada por el ser humano o por sus animales domésticos2.

En 1972, cuando la crisis ecológica ya apretaba pero lo mejor estaba por llegar, la ONU instaura y celebra por primera vez el Día Mundial del Medio Ambiente. Cada 5 junio, y bajo lemas anuales que desvelan qué problemas ambientales no se atajan ni con milagros, la ONU anima a comunidades, personas, industria y gobiernos a tomar mayor conciencia (o conciencia a secas) e implicarse. Para este año, ¡adivinad el lema! Algunas pistas:

  • El mundo usa 500 mil millones de bolsas de plástico y aproximadamente 8 millones de toneladas de este material terminan en los océanos cada año.
  • En la última década, producimos más plástico que en todo el siglo pasado.
  • El 50% del plástico que usamos es de un solo uso o desechable.
  • Compramos 1 millón de botellas de plástico por minuto.
  • El plástico constituye el 10% de todos los residuos que generamos.

¡¡Bingo!! Lema para el 2018: #SinContaminación por plásticos3. Tranquilas, no acompañaremos estas líneas con imágenes de crías de delfines asfixiadas por bolsas ni por ballenas, aves o tortugas marinas reventadas por botellas, tapones o incluso neumáticos…creo que ya las tenemos en mente.

Para las que vivimos en urbes de pensamiento eurocéntrico, puede que todo esto nos enerve, enfade, frustre o entristezca. O todo a la vez. Pero, pongámonos serias, para miles de comunidades rurales en todo el mundo, muy especialmente de países empobrecidos, esto no es una opción. Esta es su vida diaria, su historia, el pilar de su pasado, presente y futuro. 

El término “17 biológicos” se refiere a los 17 países que albergan más de las dos terceras partes de los recursos biológicos de la Tierra y, qué casualidad, son también los territorios que tradicionalmente albergan a la mayoría de pueblos indígenas del mundo. Existe, por tanto, una marcada correlación entre las regiones de intensa diversidad biológica y las regiones de intensa diversidad cultural o, lo que es lo mismo, para los pueblos indígenas la cultura y el medio ambiente son, sencillamente, un todo indivisible. Sus leyes, costumbres y prácticas tradicionales se encuentran intrínsecamente ligadas a la tierra, la cual han sabido conservar mediante sus prácticas tradicionales y sostenibles4. Y ya que surge la palabra, hagamos hincapié en que esto sí es verdadera sostenibilidad, un sistema que se ha mantenido durante miles de años sin reventar el entorno ni agotar los recursos, sino mimetizándose y respetándolo. A todos los que desde hace años se llenan la boca con esta palabra que parecen haber inventado, les animamos a conocer de cerca estos ejemplos de buenas prácticas para la inspiración (expresión que tanto gusta en los ámbitos empresariales e institucionales). De hecho, la FAO reconoce 6 formas en que los pueblos indígenas ayudan al mundo a lograr el #HambreCero5, dando respuesta así a la inseguridad alimentaria y a los desafíos del cambio climático. Hambre Cero es el segundo de los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible que se ha fijado la ONU en su Agenda 2030, tras el resultado más que cuestionable de los Objetivos de Desarrollo del Milenio. Pero nada, que no damos con las soluciones…qué cosas.

Los retos y desafíos a los que se enfrentan estas comunidades indígenas en relación con el medio ambiente no son menores, sino más bien titánicos, abarcando proyectos de desarrollo, actividades mineras y forestales, producciones agrícolas, cultivos masivos e invasivos, etc. Y con este percal, mientras a instituciones, empresas y población civil se nos va el tiempo contando monas, cientos de ambientalistas son asesinados cada año por defender estos recursos, estos derechos, por combatir estas injusticias y el  marco de impunidad que habitualmente las rodean. Concretamente, en 2017 la cifra asciende a 200 ambientalistas asesinados6. En esta web, Ecoosfera publica un recuento de los activistas ambientales asesinados solo en América Latina: https://ecoosfera.com/2017/01/casos-de-muerte-activistas-ambientales/

En Guatemala concurren cuatro hechos que disparan su vulnerabilidad medioambiental: sus valiosos y abundantes recursos; una historia violenta en la lucha por la tierra, con multinacionales extranjeras, gobiernos corruptos, asesinatos y demás barbaries; una enorme población indígena, a pesar de las masacres, y una impunidad que ya clama al cielo. Tres son los problemas más acuciantes: la pérdida de una ingente cantidad de masa forestal año tras año como consecuencia de la tala descontrolada, los incendios y la extracción maderera y minera; la contaminación hídrica del país (se estima que el 97% del agua de Guatemala está contaminada), y el uso de la tierra, del recurso suelo, con desplazamientos forzados o cultivos contaminantes y altamente intrusivos, como la palma africana, que tan rico y sano aceite nos proporciona7. Y la mayor y más grave consecuencia: la represión, persecución y violencia contra las comunidades indígenas que habitan estos territorios. Guatemala es un país donde defender el agua es un delito8y en el que se suceden abusos contra autoridades y líderes indígenas por la defensa de sus recursos básicos e históricos. Tal es el caso de la población de Santa Cruz de Barillas, donde la comunidad ha plantado cara a la empresa española Ecoener-Hidralia, que pretendía construir una presa hidroeléctrica sobre el río Cambalam, forzando finalmente su retirada en 20169.

A este ejemplo de resistencia con final feliz, gracias también al apoyo de organismos y personas de todo el mundo que visibilizan y sacan los colores a quienes parecen no tenerlos, y retomando el tema inicial de los plásticos (lema de este año en el Día Mundial del Medio Ambiente), añadamos para terminar un interesante dato: el país con la normativa más dura en cuanto a producción y distribución de bolsas de plástico, al cual intentan emular otros países del globo, no se encuentra en Europa, de hecho, ni siquiera se encuentra en el hemisferio norte…este país es Kenia10/11/12(y por cierto, no es el único país africano en atajar esto desde las leyes). Hasta la mismísima Nueva Zelanda, abanderada de la sostenibilidad medioambiental (y con no pocas razones para ello), está aún debatiendo esta iniciativa13.

En definitiva, no desfallezcamos que hay multitud de cosas que podemos hacer tanto individual como colectivamente. La primera, por supuesto, es tomar conciencia. 

16 DE MAYO – DÍA INTERNACIONAL DE LA CONVIVENCIA EN PAZ

Por Ainhoa Marcos Álvarez.

Miembro de Asociación Manabí.

 

Son multitud las acepciones que nos ofrece la RAE de la palabra PAZ, si bien hay dos que llaman especialmente la atención y que van más allá de la obvia (ausencia de lucha armada): la primera es “relación armónica entre las personas, sin enfrentamientos ni conflictos” y la segunda “estado de quien no está perturbado por ningún conflicto o inquietud”. En cuanto a la palabra convivencia, no encierra mayor misterio: “vivir en compañía de otro u otros”. Entonces suponemos que aquí el truco está en lo que cada uno entienda por “vivir”, pero estaremos de acuerdo en la gran diferencia que existe con el término “sobrevivir”, es decir, “vivir con escasos medios o en condiciones adversas”.

 

Por su parte, y ya que el Día Internacional de la Convivencia en Paz fue idea suya, la ONU define convivir en paz como “saber aceptar las diferencias, ser capaces de escuchar, reconocer, respetar y apreciar a los demás, así como vivir juntos pacíficamente”. Añade además en su declaración conceptos tan importantes y profundos como la diversidad cultural y religiosa, las costumbres, el diálogo, la tolerancia, la inclusión, la comprensión o la solidaridad. 

 

Dicho esto, intuimos, o mejor sabemos, que una convivencia pacífica va a resultar harto compleja cuando una parte minoritaria de una sociedad vive, mientras que la gran mayoría de la misma sociedad sobrevive. Entre otras muchas cosas, internas y externas a las propias sociedades, por la clara ausencia de verdaderos espacios de diálogo que partan del ámbito político para dar cabida a todos esos preciosos pero obviados términos.

 

Pero volviendo a las definiciones o, más bien en este caso, a las declaraciones de intenciones, la más relevante es sin duda la referida a Cultura de Paz, recogida en los Acuerdos de Paz de Guatemala firmados en 1996, que reza: “es un modo de vida en el que las personas aplican métodos pacíficos, como el diálogo, la tolerancia y la cooperación en lugar de métodos violentos como las peleas, las amenazas, los gritos, el uso de las armas o la fuerza. Es un ambiente donde las personas puedan desarrollar sus capacidades sin distinción. Donde todas las generaciones contribuyen a construir una mejor nación”. Esta declaración continúa con las cuatro dimensiones en las que la paz se vive: la paz consigo mismo, paz con los demás, paz con la naturaleza y paz espiritual.

 

Claro, la pregunta obvia es: ¿qué ha pasado durante estos veintidós años, desde la firma de los Acuerdos de Paz hasta la fecha de hoy, para que la cultura de paz y la convivencia en paz sean prácticamente inexistentes en Guatemala? Según la Fundación para el Desarrollo de Guatemala (FUNDESA)1, el término de Estado Frágil (antes Estado Fallido) se emplea cuando un Estado es ineficaz al cumplir las funciones que le han sido asignadas en materia de seguridad jurídica, justicia, transparencia y desarrollo social y económico. Es la capacidad con la que cuenta un Estado para hacer cumplir las leyes de forma uniforme, manifestándose su incapacidad en las altas tasas de criminalidad, corrupción extrema, extenso mercado informal, burocracia impenetrable, ineficacia judicial y situaciones en las que la sociedad actúa de forma independiente porque el Estado no ha realizado sus tareas con éxito. Cualquiera diría en este punto que está hablando concretamente de Guatemala. Lo que FUNDESA sí afirma, es que, de las 12 categorías de medición, Guatemala mejoró levemente en 5 y empeoró en 12 (datos comparativos de 2016 y 2017), lo cual evidencia que el país no ha logrado avanzar de manera significativa2.

 

Si volvemos a echar la vista atrás, veintidós años, en el texto de los Acuerdos de Paz quedan reflejados los orígenes del conflicto armado que duró 36 años, entre ellos: exclusión social y marginación, el uso y posesión de la tierra, la violencia generalizada, la debilidad del Estado en el cumplimiento de sus funciones, el rechazo a la multiculturalidad, el racismo como expresión ideológica y cultural, o los usos y costumbres de los pueblos indígenas. ¿Familiares? Absolutamente. Una vez finalizado el conflicto armado y aún a fecha de hoy, estos son algunos de los conflictos claramente abiertos que sangran al pueblo guatemalteco y para cuya solución no existe voluntad de ningún tipo. ¿Es este un contexto propicio para la convivencia en paz? ¿Puede así la sociedad guatemalteca celebrar este día internacional?

 

Desde la Asociación Manabí Guatemala, creemos firmemente en la capacidad colectiva de transformación, en el poder de las comunidades, del diálogo y del trabajo conjunto. Un trabajo a largo plazo que profundiza en las necesidades básicas, tanto materiales como espirituales, y que tiene muy presente el contexto descrito anteriormente. Pero para hacer esto posible, también apelamos a la responsabilidad institucional, colectiva e individual, pues cada agente que interviene deja su huella, y estos encillamente, contribuyen o limitan la construcción de un futuro más justo, equitativo y, por supuesto, en común.

 

Por lo tanto, sí, feliz Día Internacional de la Convivencia en Paz.  Porque creemos en las personas y en su poder transformador.

 

 

 

1Fundesa http://www.fundesa.org.gt/

2Fundesa datos Guatemala

http://www.fundesa.org.gt/indices-internacionales/estados-fragiles

3Acuerdos de Paz de Guatemala de 1996

https://www.sepaz.gob.gt/images/Descargas/Acuerdos-de-Paz.pdf

 

 

 

El partido político "PODEMOS" otorgó el premio de la 3ª edición del Programa Impulsa en la categoría “Podemos Impulsa”, tras haber sido selccionada la Asociación Manabí por el Consejo Ciudadano Estatal y el Grupo parlamentario de Podemos para recibir una donación de 1.000 € como reconocimiento por nuestra trayectoria y labor social.

Voluntariado, 20 años después.

20 encuentro de voluntariado 2016

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